domingo, 20 de junio de 2010

Gotitas de lluvia


El cielo está lúgrubre y mis manos frías como la noche. Miro el movimiento de las nubes y me asombro por tales figuras que forma. Diviso un conejo gigante que se devora una frutilla roja, parece que tenía apetito. No hay color, pero mi imaginación vuela al son de una canción. Me encantan las estrellas, no las veo, pero las siento aquí adentro. Un día dije que serían como mis ojos, que te seguirán por donde quiera que vayas y nunca nunca te abandonarán. Demasiada utopía, he pensado al recordar...aunque, ¿por qué no podría ser cierto? Al fin y al cabo, yo sé que hago con mi oscuro par.
Ventolera arraza con mil y una hoja que cuelgan de los arbolillos, ventolera se lleva flores y caracoles que adornaron la primavera. Caen lágrimas de arriba, comienza la lluvia. Débil al principio, rápida y multiplicada al paso de unos minutos. Los paraguas nada pueden hacer para combatir tal imprudencia natural, se escapan, rompen y ruedan por las calles empapadas. Nada se puede hacer contra la autoridad. Sólo puedo soñar en desenvolverme como un capullo con el resplandor de testigo, creer y confiar en que hay algo más allá. Instantes congelados dan paso a la más hermosa película que aunque intente no ver más, la ansiedad consume con su mal.
Gotitas de lluvia en mi cabeza humedecen el sentimiento, se resbala en el corazón por la inquietante voz. Gotitas de lluvia en mis días, se fugan, aparecen y retornan, escapan, corren y se tranquilizan...Gotitas de lluvia en mi vida amanecen ante ese trozo ciego de magia y encanto.

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